Ascensión a Peña Ubiña la pequeña (2193m).

Hoy vengo a contaros una ruta que hicimos en el dominio de las Ubiñas – la Mesa, concretamente la subida a Peña Ubiña la pequeña. Una maravillosa cima que se encuentra injustamente eclipsada por su hermana mayor (Peña Ubiña 2417 m) y cuyo porcentaje de montañeros que la suben en comparación con “la grande” es bajísimo, y es una pena, porque no saben lo que se pierden.

He de decir que tenía muchísimas ganas de hacer esta ruta, ya que en ocasiones anteriores, por muy mal tiempo no pudimos hacerla. Y la espera mereció la pena, no se si es por la mezcla de día de solazo, nieve y las ganas que le tenía a esta cumbre, pero se ha convertido en una de mis favoritas.

Aunque los que me conocen saben que mi debilidad son los Picos de Europa, el Parque Natural de las Ubiñas – la Mesa cada vez se va haciendo un hueco más grande en mis planificaciones montañeras; ya que es otra auténtica joya, con ni más ni menos que 58 dosmiles (los cuales tengo la intención de completar) y unos paisajes y vistas en cimas de las que quitan el hipo.

La ruta que vamos a hacer hoy comienza en el pueblo de Tuiza de Arriba y tiene una distancia de unos 12 km aprox. (11,83 para ser exactos) y 1100m de desnivel positivo y sus correspondientes negativos.

En el mismo pueblo tomamos el desvío marcado como camino de verano, aunque aún hay nieve, es a partir de los 1600 m por lo que el camino ya es accesible. ¡Ojo!, ya que el camino de verano, en invierno, está expuesto a avalanchas, por lo que ante la duda, si aún hay nieve en cotas bajas o ha nevado hace poco mejor coger el caminito de invierno!

Dejamos atrás Tuiza de Arriba y, en ligero ascenso, vamos ganando metros hacia el Refugio del Meicín, punto intermedio de la ruta y en el caso del día de hoy, donde pararemos a comer. A lo largo del camino, aparecen varias casetas y brañas, fruto de la forma de vida antigua! Y de frente, el Macizo de Ubiña, que es sencillamente espectacular, con bastante nieve aún en su cima y que nos dice mucho sin una sola palabra. Lo he visto en infinitas ocasiones y siempre me sigue fascinando. El camino no tiene mayor dificultad y vamos avanzando rápidamente.

Con algo más de dos kilómetros en las piernas y habiendo ganado los primeros 300 metros de desnivel, llegamos al Refugio del Meicín, donde hacemos la primera mini parada, para saludar a Tania (la guarda del refugio) ,como es tradición, y reservar mesa para comer ya que gozamos de un día de solazo y cielos despejados y vamos a aprovechar semejante regalo y echar el día en la montaña. Este será el único punto de la ruta donde podréis rellenar agua si necesitáis hacerlo.

Vistas desde el refugio del Meicín.

El siguiente hito es el Collado Terreos, al que llegamos tras 300 metros de desnivel más. Las vistas que se nos abren son un espectáculo para la retina. Hemos dejado atrás el Refugio del Meicín, y podemos ver: a nuestra izquierda, Peña Cerreos; y a nuestra derecha, la imponente Peña Ubiña, y justo enfrente Peña Ubiña la pequeña, nuestro objetivo del día y que de pequeña no tiene nada!

Collado Terreos

Una vez en la base de la pequeña de las ubiñas es el momento de calzarse los crampones, que hasta ahora no habían sido necesarios, pero a partir de este punto, la nieve comienza a ser abundante.

La nieve, en este caso, nos permitía hacer la ascensión por varios puntos; nosotros decidimos hacerlo por el lado izquierdo de la montaña, más pegados a la cresta, ya que por la zona central la verticalidad de la pendiente en los últimos metros era ( a nuestro parecer) altísima, y no llevábamos material para asegurarnos. De hecho había un grupo ascendiendo encordados, lo que nos dio el empujón final para optar por la variante del lado izquierdo de la montaña.

Comenzamos nuestro ascenso en una subida trabajosa y para ir con cuidado; la nieve primavera dejaba clavar bien los crampones y no hubo problema, pero con nieve más dura, creo que sin asegurar también sería peligrosa. Y aunque este camino nos pareció menos vertical, hay que decir que por algunas zonas nos despertó “bien de respeto”, cualquier resbalón en la canal hubiera implicado una buena hostia y descender rodando hasta la base de la montaña.

Cerca de la cumbre llegamos a un terreno rocoso donde hubo que quitarse los crampones y tras un poco de trepada llegamos a la cima de Peña Ubiña la pequeña (2.193 m.). Las vistas son… no sabría cómo describirlas… si contamos con que todo estaba adornado con el manto blanco de la nieve, un cielo azul completamente despejado y solazo ¡Simplemente, Maravilla!. 

Peña Ubiña la  pequeña sólo es pequeña cuando se observa desde la cima de su hermana mayor, pero, vuelvo a repetir, de pequeña no tiene nada! El bonito día que estamos teniendo nos permite divisar toda la Cordillera Cantábrica, desde Ancares hasta Picos de Europa. Destacando las cercanas Peña Cerreos y Peña Ubiña, pero son visibles muchas de las montañas del Macizo de Ubiña y las grandes cumbres de la Cordillera Cantábrica. Por supuesto, los majestuosos Picos de Europa también ocupan un lugar privilegiado en las hermosas vistas que tenemos!

Vistas desde la cima de Peña Ubiña la pequeña

Tras nuestras fotos de rigor, tiempo de observación y reflexión sobre lo privilegiados que somos por poder disfrutar de semejantes paisajes, nos disponemos a bajar, y por no complicarnos la vida, lo hacemos por la misma zona por la que hemos subido.

La bajada discurre sin problema alguno. La nieve tras unas horas de sol está más blanda, lo que nos permite bajar tras pasar la zona más vertical, cuales niños pequeños, algunos haciendo el denominado culo-esquí, y en mi caso corriendo (os he dicho ya que disfruto como una niña corriendo por la nieve, pues así es). Y lo que nos ha llevado unas horitas subir, nos lleva 20 minutos bajar.

Llegamos hasta el Refugio del Meicín donde Tania y sus chicos nos esperan para servirnos una riquísima comida casera y unas cañitas de cerveza bien frías . Es de obligación parar en el refugio a tomar algo cuando se va a las ubiñas, por su buen servicio y por lo increíblemente rico que cocina Tania.

Tras comer con calma, disfrutando del solecito en la cara y las vistas a peña ubiña (un auténtico placer de la vida), nos disponemos a terminar los últimos kms de ruta hasta el parking de Tuiza, para así terminar lo que ha sido un día magnífico de montaña.

Como siempre, espero que si alguno de nuestros lectores se anima a hacer esta preciosa ruta, nos lo cuente!

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